Ciudadana Inconformista

Oprobios cínicos para los inconformista de hoy

Un acto de coherencia

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El viernes 7 de julio de 2017 denuncié a Néstor Tellería de violación a través de Facebook. Esta no es la primera vez que hago público que Néstor, en un acto desigual de poder, me violó cuando yo tenía 19 años. Sin embargo, es la primera vez que hago mi denuncia en lo que para mí es la mejor plaza pública a la que tenemos acceso en el país.

De todos los comentarios a los que tengo acceso, las manifestaciones de apoyo por la exposición del rostro del violador son las que prevalecen. Estos mensajes de apoyo por la denuncia empezaron de personas cercanas a mí, todas ellas con cierto conocimiento de mi trabajo con el trauma producto de la violación. Lo que me sorprendió fueron las muestras de apoyo de gente desconocida. Me anima pensar que estamos entrando a un nuevo momento donde las víctimas, sin importar el tiempo que haya pasado, tengamos el apoyo social para no dejar actos de violencia en la impunidad o por lo menos no dejarlos en la esfera privada.

Publicar en Facebook este acto de violación es principalmente un acto de protesta. Muchas personas se preguntarán: “¿por qué denunciaste hasta hoy que Néstor Tellería te violó hace 4 años?”. Esta es la respuesta que tengo para darles, la historia de por qué lo denuncié hasta este momento. La historia de cómo me violó. La historia de mi reconocimiento como sobreviviente de la cultura de violación instalada en Nicaragua.

Invertir cronología

Hace unos meses la maestra que me impartió la clase de Culturas Juveniles en la Maestría de Estudios Culturales me escribió a mi inbox. En su mensaje me invitó a conformar un equipo de investigación que explore cómo los imaginarios colectivos en hombres y mujeres jóvenes legitiman la violencia en contra de las mujeres. Le dije que sí con ciertos temores académicos de por medio. Pero ese sí no solo lo verbalicé por la oportunidad de hacer investigación,  en buena medida ese sí es un compromiso sociocultural. “Si tengo herramientas para hablar de la violencia en contra de las mujeres, con una mirada en las mujeres de mi generación, tengo que hacerlo, porque si no lo hago yo, ¿quién?”.

El día de ayer, viernes 7 de julio de 2017, entrevisté a una académica que se enfoca en el trabajo con víctimas de abuso sexual y violación, para alimentar la investigación. Conversar con ella para fines académicos fue el detonante que necesité para hacer lo que desde hacía años quería: contarle a mi mamá que ya no era virgen, y que mi primera experiencia sexual fue producto de una violación.

Por cosas de la vida me junté con mi hermana y mi mamá para hablar de un tema ajeno a éste esa misma noche. Me dije: “si no se los digo ahorita, no se los digo nunca. El momento perfecto para hablar de esto no existe”. Le dije a las mujeres de mi casa:

¿Saben por qué me siento así?, se los diré porque estoy harta de tenerlo oculto. A mí me violaron cuando tenía 19 años. Yo era virgen y me sentí una mierda porque me hicieron jurar que iba a tener sexo solo cuando estuviera enamorada y después de terminar mi licenciatura. Yo pensaba que se habían dado cuenta de mi ostracismo. Del peso de esas ideas que se me impusieron.

Les conté la historia de cómo Néstor Tellería me violó. Intenté asumir la postura de la mujer fuerte frente a ellas. No quería que me vieran llorar, no quería que se sintieran culpables por algo que estaba incluso fuera de mi propia voluntad. Les dije que ya no me sentía un pedazo de basura, una vagina con patas, un cuerpo abusado. Les dije que fue durísimo sobrevivir. Que no sé cómo logré terminar la carrera en 2014. Que aferrarme a estudiar la Maestría fue lo que me salvó de morir. Que acercarme a nuevos espacios, nuevas experiencias, nuevos lugares de pensamiento, fue lo que me dio herramientas para poder contarles. Les dije que ahora me siento distinta, valiente, apoyada.

Después de decirles que a partir de la violación tuve varias parejas sexuales con las que tenía que fumar marihuana o beber alcohol para no sentir dolor durante el coito, me sentí ligera. Me sentí ligera al decirles que mi mente colapsó en 2013 y que hasta en 2017 siento que me he vuelto a conectar conmigo y con la vida. Que solo he tenido una experiencia sexual en la que he sentido placer. Que fue hace menos de dos meses, y que me permitió reconocer que en mi relación con los hombres yo soy un cuerpo y una mente con derechos.

Terminamos reivindicando la urgencia de que desde niñas y niños nos hablen de los peligros de la cultura de violación de Nicaragua. Que nos digan que tenemos derecho a sentir placer. Derecho a hablar. Derecho a disfrutar y compartir nuestra sexualidad solo si así lo queremos. Le dije a mi mama que no se sintiera culpable, que yo ya estoy bien y que volveré a buscar acompañamiento psicológico, porque ya no puedo seguir trabajando mi trauma en solitario.

Les mostré el rostro de Néstor. Les dije: “Ve, ya que se los conté y me siento tan ligerita de culpa, voy a hacer la denuncia social. Esta mierda no se queda guardada en la casa. Si yo puedo hablar, hablaré, y hablaré por las que aún no se atreven, pero que se atreverán”.

La violación

Es curioso, hace un par de meses encontré en mi ropa interior una hoja de papel de 2013 donde apunté la dirección del hostal donde Néstor me violó. Había guardado esa hoja de papel en un lugar sumamente simbólico. Me han dicho que la queme, que deje ir toda la violencia. Ahora entiendo por qué no la quemé. Tenía que tomarle una foto y publicarla aquí.

hostal.jpg

A Néstor lo conocí el 25 de diciembre de 2012. Yo estaba con Sara Padilla, quien era mi mejor amiga. En ese momento ellos eran compañeros de clases y salían con frecuencia a comer, tenían citas pues. Néstor y yo nos agregamos en Skype, después de todo era el “culito” de mi broder. A finales de enero de 2013 ellos quedaron en que juntxs lxs tres iríamos a Weekend en Granada “para despedir las vacaciones”. “¡Sobre!”, dije. ¿A poco no hubieses dicho lo mismo? Yo iba con mi broder y su culito.

Salimos para Granada el viernes 1 de febrero. Me salía perfecto porque el sábado tenía mi primera clase del cuatrimestre en la UCA, una electiva llamada “Análisis de la realidad social”. La clase era a las 2 de la tarde, entonces podía amanecer de goma y pasarla chilling con lxs chavalxs. Todo regio.

Sara nos canta cero. Cuando nos encontramos en su casa nos dijo que no podía ir porque se tenía que quedar en la venta. “Ala grande, bueno ideay, ya andamos con las mochilas, vamonoooos”. Néstor me caía bien, culito aprobado para la Sara. Llegamos a Granada, encontramos el hostal y nos instalamos.

Nos fuimos a Weekend, ¡que lugar para estar vacío!, no había nadie, creo que llegamos a abrir, típico de cipotes. Yo me estaba tomando una cerveza o algo así, de lo más barato, no andaba muchos reales. Al rato, Néstor dice: “¿querés un trago?”.  “Dale”, le dije yo. Después de ese trago no me acuerdo de mucho.

Me acuerdo que un tipo de seguridad del bar se nos acercó, preguntando si todo estaba bien, parece que estábamos peleando o algo así, no lo recuerdo. Sé que salí caminando y que él me subió a un taxi para ir al hostal. Recuerdo que ese hostal tiene unas escaleras. Las subí. Contesté una llamada, no sé de quién. Creo que vomité, pero tampoco lo recuerdo bien.

De ahí solo recuerdo ciertas cosas. Mi memoria se llenó de lagunas. Recuerdo que Néstor me está agarrando la cabeza con las manos y su pene está entrando a mi boca. Tuve una sensación de asfixia en ese momento. La siguiente imagen que tengo es que Néstor está encima de mí, me está tapando la boca, yo estoy forcejeando, él me penetra. Recuerdo el ardor de esa penetración. Después no sé qué pasó.

Me desperté y me vi desnuda con una mancha de sangre entre las piernas. Yo era virgen. Volteé a ver a mi izquierda y ahí estaba Néstor, desnudo también, pero cubierto por una sábana. Intenté levantarme para encontrar mi ropa. No la encontré. Me dolían mis piernas y no podía caminar. Agarré una sábana y me tiré al piso. Ahí dormí. No sabía qué había pasado. Cuando me desperté miré a Néstor levantarse. Me quedé en posición fetal, en shock. Encontré mi ropa enrollada, como cuando te la jalan de un tirón para abajo. No me bañé. Me vestí y me fui a clases. Me dolía caminar. Salí de clases a las 5 pm, y llegué a la casa. Me fui caminando porque no tenía dinero. Creo que nunca había sentido algo tan raro como lo que sentía entre las piernas. Aún hoy no logro describir esa sensación.

Esa noche mi cuerpo expulsó el semen de Néstor. Las sábanas amanecieron como duras debajo de mis nalgas. No sabía si eso era normal. En ese momento no sabía si era semen o qué era en realidad. Pensé que mi mama se dio cuenta, porque me preguntó por qué andaba caminando raro. No sé qué le habré respondido. No me acuerdo. Recuerdo muy pocas cosas de ese año y de los años siguientes. Como que mi capacidad para retener información colapsó. Me disocié me dijo la psicológica que visité en 2015.

Yo tenía ganas de hablarlo. Pero no se lo dije a nadie. Como ya era voluntaria de Cultura UCA, la poeta Christian Santos se hizo mi amiga. Ella daba el taller de poesía. Estaba editando un libro para ONU Mujeres. Mujer y Poesía se llamó la antología poética. Yo le ayudé en unas cosas de la editada del libro, y me dijo: “Escribite un poema y lo publicamos”. Lo hice. Escribí la historia que tenía entre pecho y espalda. El libro se publicó en marzo del 2013. Mi primer intento de hablar fue en un libro. Adjunto por aquí la foto de mi primer “poema”.

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Después de ahí mi vida siguió. A él me lo encontraba en la UCA. Las piernas me temblaban. Podría contar los detalles de esto, pero esto se haría demasiado largo.

Néstor me volvió a buscar en 2014 y en 2015, ¡que ganas de joder! Deben saber que yo me obligué a sentir afectos por Néstor. Yo había prometido que “perdería mi virginidad con alguien a quien amara”. Me sentía bien sucia, todo lo que me habían dicho en mi crecimiento dentro de los relatos judeo-cristianos, me decía que yo era sucia y que yo era la culpable, que yo lo había provocado a él. ¡Clase loquera que las mujeres pensemos eso! Hay que repensar esas enseñanzas nocivas.

En 2015 empecé mi Maestría. Me aferré a los estudios como salvavidas. Pero en la clase de Culturas de Género y Violencia, ¡uuuuy! No había de dónde escaparme. Reconocí gracias a la teoría que yo tenía un trauma. Creo que lloré por una semana. No quería saber nada de la vida. Me quería matar. “¿Por qué a mí, por qué yo?”.

Empecé un taller de formación de género en ese mismo año, en el lugar donde trabajaba. Eso fue el detonante de una crisis que me llevó a escribir una carta de suicidio en la que le pedía disculpas a mi familia por haber sido tan cobarde y no hablar. Me odiaba por no poder decirles.

Mi vida fue en picada. No sé cómo logré terminar las clases. No sé cómo lograba trabajar y estudiar. No sé. Empecé a tener sexo con varios hombres. Uno de ellos me dijo: “para nosotros solo sos una vagina con patas”. Me quería morir. “Yo solo era una vagina con patas, y los hombres podían acceder a mí sin mi permiso porque alguien más ya lo había hecho. No merecía sentir placer. Tener sexo era sinónimo de sentir dolor. Me lo merecía por haber provocado la violación”.

Esto que pongo entre comillas (“”), eran frases que escuchaba e interiorizaba. Una mierda. Pero a pesar de vivir esa mierda, había algo en mí que quería vivir. Seguí escribiendo. Seguí hablándolo aunque fuera incómodo para lxs demás.

De mi 2016 ni hablar. Volví a leer todo lo que escribí en mi agenda de 2015. Lloraba cada vez que volvía a esos pequeños escritos tan llenos de dolor, de tristeza, de soledad. Pasé tirada en mi cama llorando por meses. MESES. MESES. Casi todo el año. Pero es curioso, esos años de disociación y ese 2016 de girar la mirada hacia mí misma, de interiorizar e intentar comprender desde la razón todo lo que había sufrido/vivido/sobrevivido, me devolvieron el coraje. El coraje para sentir indignación y rabia. El coraje para contar esta historia. El coraje para retomar mis sueños y empezar a vivir.

Ahora tengo un círculo de apoyo bastante grande de hecho. Ahora me siento valiente por hablar. Siento que es lo más ético que he hecho en mi vida. Lo más coherente. Lo que necesitaba para limpiarme los últimos polvos de culpa que guardaba de manera inconsciente.

Yo soy sobreviviente de violación. Yo soy una mujer fuerte. Soy una buena investigadora. Soy una buena lectora. Soy una persona reflexiva. Soy amiga. Soy hermana. Soy hija. Soy todas. Soy. Soy. Soy.

 vagina sangrante.jpg

** Siento mucho la calidad de las fotos, las tomé con el celular. Esto es provisional, mientras cargo la cámara.

** He leído mis poemas en eventos y recitales.

** Aquí un enlace de otra denuncia: https://www.youtube.com/watch?v=VrPGuU0XPqc&feature=youtu.be

 

Este es el rostro de Néstor Tellería, el hombre que me violó

violador.jpg

 

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Written by Cinthya Zeledón

julio 8, 2017 a 11:52

Publicado en Uncategorized

22 comentarios

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  1. Gracias Cinthya! no pude evitar llorar al leerte, no pude evitar sentir tu sufrimiento, angustia. Gracias por ser valiente, por darle voz a todas las que han llevado en silencio este viacrusis. Es momento de que todas se sientan apoyadas, respaldadas, que seamos fuertes y alcemos la voz! GRACIAS y todo mi apoyo, hoy y siempre

    franciskk22

    julio 8, 2017 at 12:46

    • Wow deberían caparlo a este desecho humano hp, cobardemente le queda como piropo hp mal nacido. Dios tarda pero nunca olvida , tenlo por seguro que las va a pagar y doble .

      David

      julio 8, 2017 at 17:56

      • ¿será que fue monaguillo pues cara tiene? ¿será que fué violado cuando niño y por eso revierte su ira contra mujeres?

        José Quintana

        julio 10, 2017 at 07:19

  2. Saludos queremos pedirte consentimiento para publicar en nuestro informativo digital tus entradas del blog .
    Somos un medio independiente que busca difundir diferentes puntos de vista y posiciones, ademas de ser un espacio abierto para publicaciones.

    elaventinonicaragua.com

    El Aventino

    julio 8, 2017 at 13:28

    • Claro que sí. Siempre y cuando mi testimonio se mantenga fiel. Claro que tengo mil cosas más que decir, pero que por cuestiones de este formato no se puede. Pueden compartirlo, siempre y cuando sea a modo de denuncia. Gracias.

      Cinthya Zeledón

      julio 9, 2017 at 10:22

  3. Cinthya,es admirable tu valentía. Yo, siempre miré una gran tristeza en vos,pero, jamás imaginé tal magnitud. Recuerdo, esas lágrimas en san Rafael, yo sabía que había un dolor,que sólo vos podías saber.
    Sin embargo, me alegra que hayas salido de ese sucio infierno. El machismo, los abusos de poder, es por lo que deberíamos luchar todas las mujeres, desde nuestra familia.
    Cinthya, Sos un ejemplo, para que muchas mujeres digan, basta

    Reyna

    julio 8, 2017 at 13:57

  4. Cinthya… que duro es leer esto, tambien soy mujer, tambien he confiado, tambien me he distraido, tambien me he equivocado con las personas. Tu cuerpo, tu paz, tu dolor, tu virginidad por un trago, por supuesto no es un buen trato. Me duele tu dolor y creo que ni nos conocemos, pero no hace falta. Nadie, ni siquiera él con su muerte podria reparar tanto daño. Te doy mi corazón a manos llenas, no estas sola, somos varias con experiencias similares y aqui estamos para ayudarte y apoyarte en este difícil proceso! Un abrazo desde el alma compañera!

    Xochitl Amador

    julio 8, 2017 at 14:46

  5. Hola, gracias por tu valentía, por darle rostros a miles de mujeres que han pasado por lo mimos. Me alegra saber que has logrado o que estas en camino de superar el trauma y que eso te lleva a luchar. Fuerza hermana mujer

    Hellen Ruiz

    julio 8, 2017 at 16:32

  6. MI QUERIDA AMIGA CINTHYA, ME HA DADO MUCHO DOLOR TU TESTIMONIO, Y ME GUSTO MUCHO QUE HAS PODIDO ESCUPIR ESO QUE TANTO DOLIÓ!
    ESTOY MUY ORGULLOSA DE VOS MUCHACHITA LUCHADORA! ESCRIBIME: christiansantoslopez@gmail.com

    Christian Marina Santos

    julio 8, 2017 at 18:38

  7. Es una lástima que no tuviste el valor de denunciarlo en su momento a las autoridades. El miedo y la culpa lo consumen a uno y queda una confusión mental tremenda. Te comprendo y te apoyo. Nunca es tarde para denunciar. Te felicito porque estás previniendo que otras mujeres pasen por lo mismo con esta persona. Aunque jamás pague su delito en la cárcel, por lo menos estás dando a conocer el tipo de persona que es e inevitablemente sus actos tendrán una consecuencia de la que no va a poder escapar. Un abrazo!

    Alejandra López Moreira

    julio 8, 2017 at 19:27

  8. Un abrazo. Que el universo sane tus heridas y sigas siendo valiente, valiosa y hermosa.

    Heydi Jose

    julio 9, 2017 at 14:01

  9. A la pregunta y por que no lo denunciastes ese día, esa noche, al día siguiente etc…. A esa pregunta no le hagas caso, al menos tu haz tenido no se si llamarle valor, sabiduria, no se si decirle entramado social o conciencia sociologíca que te empodero de una manera que pese a los prejuicios que muchos pouedan tener de tu historia tu haz tomado las riendad para hacerle ver a ese desgraciado que el no es infalible y que de ahora en adelante ninguna chavala tomara ese episodio como “ufrf estaba tomado se me paso la mano…..”
    son muchos, pero muchos los hombres que valiendose de la personalidad amistosa o abierta de una chavala mal interpretan las cosas y las chavalas asumen que deben cuidarse mejor para que no les pase pero OJO esto no pasa por culpa de nosotras, pasa por que hay hombres o más bien pedazos de hombres que no son capaces de ir de frente. seguramente este hombre le puso algo a tu trago y sabes por que lo hizo en determinado momento el se dio cuenta de tu virginidad y la representacion simbolica de tu virginidad en tu vida y sabia que tu nunca le pararias pelota.

    no me queda más que felicitarte por haber hecho la denuncia y recordarle a las chavalas que nunca es tarde para hacer su denuncia.. almenos para que se haga evidente como es realmente esa persona.

    Narcisa Carrero

    julio 10, 2017 at 09:08

  10. Podés contar conmigo, siempre.

    Mildred Largaespada

    julio 10, 2017 at 11:32

  11. Maravillosa y dulce niña, tu vales mas que esa basura, aprendiz de hombre, pero es importante que tu denuncia sea escuchada por muchas jóvenes que pueden pasar situaciones similares y por jóvenes que están siendo acechadas por ese depredador sexual, si te violento en esa forma es seguro que lo ha hecho con otras chicas y lo seguirá haciendo, hasta que alguien haga justicia. Abrazos y felicitaciones por ese acto tan valiente de denunciar.

    Maria del Socorro Najar

    julio 10, 2017 at 16:54

  12. Estoy siempre de tu lado

    Patricia Orozco

    julio 10, 2017 at 18:36

  13. Grande tu valor Cinthya. Yo te creo.

    Prisca

    julio 11, 2017 at 06:38

  14. […] y accesible. Me siento cerca de quien denuncia violencia desde Bilbao, Londres, Islamabad o Managua. Me solidarizo con mis hermanas, comparto sus reflexiones y expando su voz a través de mi propia […]

  15. El delito no ha prescrito, hay tiempo de poner la demanda penal por violación agravada.

    Ramiro

    julio 11, 2017 at 10:32

  16. Te abrazo fuerte Cinthya. Admiro tu valentía y decisión. Gran testimonio que ayudará a muchas. Gracias,

    Mayra Rosses

    julio 11, 2017 at 17:59

  17. Lucha por tus sueños, por tus ideales. Los caminos pocas veces están llenos de rosas, la mayoría lo están de espinas.
    No tenemos que derrumbar nuestros sueños, hay que derrumbar las barreras que nos impiden cumplirlos.
    • El éxito de la vida no está en vencer siempre, sino en no darse por vencido nunca.
    • La vida cada día te ofrece una nueva oportunidad de ser feliz, se llama: “HOY” Animo amiga tú puedes.

    Al inicio es amargo, pero al final es dulce. TE QUIERO MUCHO AMIGA.

    Catarina de la Cruz Tzoy

    julio 13, 2017 at 10:18

  18. […] el primer relato: Un acto de coherencia. Hay una voz franca, es un diálogo muy íntimo, de amistad y desahogo. La autora trata el abuso […]

  19. Te admiro y te respeto por tu coraje de denunciar tu dolor que causo esta caricatura de hombre, no estas sola, me uno a tu dolor que se que es inmenso.

    Rosa Maria

    julio 15, 2017 at 22:13


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