Ciudadana Inconformista

Oprobios cínicos para los inconformista de hoy

Volver al teatro

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Hacía tiempo que no visitaba el teatro, y ya extrañaba la carga energética de las obras que se montan en el Justo Rufino Garay… de todos, mi favorito. Lo recuerdo bien, no iba desde la última puesta en escena de “La Ciudad Vacía” de Lucero Millán, una obra brillante que me hizo llorar al reconocerme en esas figuras urbanas que habitan memorias y contemplan realidades. Esa noche el teatro estaba casi como la ciudad en la obra.

Unos viernes atrás Solange (la palmerita) y yo decidimos regalarnos una noche de teatro. Se presentaba “De mudanzas y otras andanzas”, una obra dirigida por René Medina Chávez, quien para mí es uno de los mejores actores que he visto en el escenario nacional. Del argumento sabíamos lo básico: está compuesta por una serie de monólogos que relatan la cotidianeidad de hombres y mujeres, gente que perfectamente pudiesen ser nuestrxs vecinxs, amigxs… quizá nosotrxs mismxs. Por cierto, antes de seguir y por si alguien se lo pregunta, el uso de la “x” es solo para romper con el binario masculino/femenino, y provocar un poco el sentido de género de quienes lean esta anécdota.

En bici, el recorrido que debo hacer del trabajo al Justo Rufino es una nada ¡llegué rapidísimo! Y aunque el tráfico absurdo de ésta pequeña ciudad me tensionó en gran medida, cuando llegué al umbral del teatro esa sensación se esfumó. Sentí como un aire diferente en ese espacio destinado al arte. Lo habían remodelado, y eso le dio una nueva vida. Había muchos colores, música, una serie de distintos ambientes dentro del mismo lobby. Me sentí feliz, porque pensé en la motivación de lxs nuevxs teatristas al ver su espacio renovado, pero también pensé en mí y en quienes como yo disfrutamos de estos espectáculos.

Se hizo un grupo grande, dieron las 7:00 pm y entramos en fila. Seguro que no solo a mí me pasa, pero la emoción que me genera ver una nueva obra se traduce en mí como piel erizada. Los monólogos estaban cargados de fuerza, en especial los de Évora y Miriam. Quizá lo veo así porque yo soy mujer, y sus performances graficaron la crudeza de habitar un cuerpo cuyo sexo es sinónimo de diversos tipos de violencia en nuestro mundo cultural.

Recuerdo con especial atención el primer monólogo de Évora Barreiro. El performance representaba a una mujer madre de dos hijos, uno de ellos en brazos, y otro con la edad para manipular el control remoto y desobedecer. Esta mujer/madre recibió la llamada telefónica de quien parecía ser su amiga, llamada que la llevó hasta altos niveles de estrés, tensión, y miedo. Ella le dijo a la “amiga” que estaba esperando una reunión para un posible puesto de trabajo luego de su embarazo, pero que necesitaba de alguien que cuidara a sus hijos. La “amiga” le dijo que no podía, que mejor buscara al padre, que ella ya no podía estar sola. La mujer/madre le decía que no, porque no iba a volver a soportar los abusos de ese hombre… el resto es historia. Quizá esa mujer/madre no consiguió ayuda, tampoco el trabajo. Quizá siguió en las mismas condiciones, sin saber, por tanta violencia, qué puertas tocar o por dónde empezar una nueva vida en la que se sintiera a gusto… feliz.

Miriam Martínez nos permitió ver otras violencias, las que tienen lugar en las relaciones de parejas heterosexuales. César Castañeda, otro de los actores, nos presentó una lectura de la realidad dentro de la vida, siempre de pareja, pero en ésta ocasión homosexual. Por su parte, Indiana Cardenal presentó una escena inverosímil de una mujer adulta mayor que reveló su más grande secreto: ella había asesinado a su esposo. Ésta última me resultó, francamente, prescindible.

Los más jóvenes del espectáculo se notaron muy entusiasmados por esta puesta en escena, los vi con ganas de más, de seguir probando otros escenarios y otros personajes. Espero verles en más obras, no importa si en obras infantiles, para adolescentes o para un público más exigente. El teatro es un lenguaje que les va bien, espero que lo exploten y que no pierdan al Justo Rufino.

También espero fervientemente que más personas se animen a visitar el teatro. Éste arte tiene el poder de revelarnos el mundo social, las críticas, las resistencias, las tensiones, y las luchas que diariamente nos toman por asalto y que a veces decidimos ignorar… por alienación… por sobrevivencia…

Pueden ver más fotos de ‘De mudanzas y otras andanzas’ en el blog Palmereando

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Written by Cinthya Zeledón

febrero 24, 2017 a 09:51

Una respuesta

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  1. […] Cinthya publicó una apreciación de la obra en su blog Ciudadana Inconformista. Pueden leerla haciendo clic aquí. […]


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